Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación

Criterios y Orientaciones para la organización de las actividades académicas


A partir de la definición del perfil de egreso, es conveniente establecer algunos criterios y orientaciones de orden académico para precisar, en primer lugar, los lineamientos que regulan tanto la organización y la secuencia de las asignaturas como otras actividades contenidas en el plan y, en segundo lugar, definir ciertos aspectos comunes de las formas de trabajo académico y del desempeño del personal docente en la escuela normal con los grupos de alumnos y en el trabajo colegiado. Así, se trata de anticipar la discusión de un problema grave, muy común en las transformaciones académicas, que consiste en la falta de coincidencia —y aun la contradicción— entre el propósito educativo que se expresa formalmente en un plan de estudios y el tipo de actividades de enseñanza que realmente se llevan a cabo en una institución. Se pueden señalar, a modo de ejemplo, casos como el de un plan de estudios que postula la motricidad creativa, la depuración de patrones de movimiento, la construcción de la competencia motriz y la práctica variable; pero, en los hechos, se prioriza la reproducción de modelos de movimiento o el desarrollo de habilidades motrices de carácter cerrado; o, en otro caso, el estudio de la acción motriz fundamentada en los estudios e investigaciones recientes se contrapone con la realización de una práctica que desdeña el estudio de la teoría acerca del movimiento corporal por no valorar a la educación física como un campo conceptual sujeto a análisis y modificaciones. Por esa razón se señala que un plan de estudios, por correcta que sea su formulación, sólo tendrá la posibilidad de alcanzar su propósito cuando su aplicación se realice en un ambiente educativo de diálogo, de respeto, de trabajo y convencimiento permanentes, y de acuerdo con actividades y planteamientos congruentes con su orientación general, situación que permite a las escuelas normales analizar y valorar los logros y las dificultades que enfrentan como instituciones. Para que cada maestro tenga un referente común que sirva como guía permanente del trabajo docente en la institución, se establecen los siguientes criterios y orientaciones académicas para la aplicación del plan de estudios en cada escuela:
  1. La formación inicial de los profesores de educación física tiene carácter nacional y al mismo tiempo considera la diversidad regional, social, cultural y étnica del país La educación básica en México, y como parte de ella la educación física, de acuerdo con lo que establecen el Artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de Educación, es nacional tanto porque contribuye a la formación de la identidad de los mexicanos, como porque se considera un medio para promover la igualdad de oportunidades, a través del acceso de todos los niños y jóvenes mexicanos al dominio pleno de los códigos culturales y las competencias fundamentales que les permitan participar en la vida social. La formación de los profesores, en virtud del papel central que desempeñan en la educación integral de niños y adolescentes, debe corresponder a las finalidades y contenidos que la legislación educativa asigna a la educación básica. Los principios que caracterizan al sistema educativo nacional parten de la idea de que existe un conjunto de conocimientos, habilidades y valores que todos los niños y adolescentes mexicanos deben adquirir y desarrollar, independientemente de la entidad, región, condición social, religión, género o grupo étnico a que pertenezcan. Esta concepción constituye la principal razón de la existencia de planes de estudio nacionales, en los que la educación física tiene un papel fundamental, y que mediante un conjunto de propósitos, contenidos básicos, enfoques y formas de organización garantizan una formación común a niños y adolescentes, adecuada a las principales finalidades del sistema educativo nacional y que, al mismo tiempo, permiten atender las demandas específicas que la diversidad regional, social y cultural del país le exige al sistema educativo y, en particular, al ejercicio docente. La formación común y nacional de los profesores se concentra precisamente en la consolidación de habilidades intelectuales y competencias profesionales como herramientas para conocer e interpretar las principales características del medio, su influencia en la educación de los escolares, los recursos que pueden aprovecharse y las limitaciones que impone; este conocimiento será la base para adaptar los contenidos educativos y las formas de trabajo a los requerimientos particulares de cada región. Así, en esta licenciatura, una parte de los temas y problemas que se incluyan en los programas se estudiarán tanto en su dimensión general o nacional como en su dimensión o manifestaciones regionales. Además, el plan de estudios reserva un espacio curricular con temas regionales que las escuelas pueden seleccionar, el cual permitirá a los normalistas introducirse en el estudio de algunas cuestiones particulares que el ejercicio de la docencia en educación física debe considerar según las características sociales, culturales y étnicas de las comunidades y de las modalidades organizativas de la escuela; estos temas se refieren, por ejemplo, a la atención de la educación física en las zonas rurales, en comunidades indígenas y en zonas urbanas, al trabajo con la asignatura en la modalidad de telesecundaria, a las diferentes modalidades regionales para la promoción y atención de la educación física en la educación básica, a los usos del patrimonio cultural y natural de la región como recursos en la formación para el tiempo libre.
  2. Los estudios realizados en las escuelas normales que imparten la Licenciatura en Educación Física constituyen la fase inicial de la formación de los profesores El plan de estudios debe partir de la identificación de un núcleo básico e imprescindible de necesidades de formación de los profesores de educación física, que se sistematizan en el perfil de egreso; la satisfacción de estas necesidades permitirá a los egresados desempeñar su función con calidad. El ejercicio profesional, en un contexto social en permanente transformación y de gran diversidad, demandará de manera constante nuevos conocimientos, capacidad de interpretación de la realidad escolar y social y el reconocimiento de las diferencias individuales de los niños y de los adolescentes; estas cuestiones no se pueden atender previamente, de manera específica y con certeza, mediante algún proceso de formación inicial, pero constituyen retos estimulantes para continuar la preparación docente, es decir, la formación permanente durante el servicio. Al considerar los estudios normalistas en educación física como fase inicial se evitará la saturación del plan de estudios con asignaturas que pretendan cubrir las deficiencias de la formación previa o satisfacer las necesidades hipotéticas de capacitación que los egresados tendrán en el futuro, o bien, que pretendan, en un lapso breve de formación, abarcar de manera completa el conocimiento de un campo disciplinario. En particular, se evitará la inclusión de contenidos enfocados a la adquisición de una cultura general, en el entendido de que los temas de este tipo que sean fundamentales para comprender el proceso educativo estarán presentes en los programas de cada una de las asignaturas.
  3. El conocimiento de los contenidos de educación física se adquirirá de manera integrada con la capacidad para enseñarlos y orientar su apropiación por parte de los niños y los adolescentes En general, al cursar las asignaturas del plan de estudios, los futuros maestros adquirirán el conocimiento suficiente y necesario para manejar con solvencia los contenidos fundamentales de la educación física planteados en la educación básica y los situarán en el contexto de las finalidades que ésta tiene en nuestro país. A partir de dichos contenidos y sus correspondientes formas de enseñanza, los estudiantes normalistas serán capaces de plantear y analizar problemas didácticos, explicar las experiencias motrices de sus futuros alumnos de la educación preescolar, primaria y secundaria, así como de seleccionar, diseñar, utilizar o adecuar estrategias y recursos para la enseñanza y evaluación de las actividades motrices, los juegos y el deporte educativo, en cualquiera de los medios socioculturales, grado escolar, modalidad de atención educativa y servicio educativo donde realicen su labor como educadores físicos. Al respecto, será conveniente que el conocimiento de los contenidos y sus formas de enseñanza se vinculen estrechamente en los programas de estudio de la licenciatura, evitando la separación usual entre aprender, por un lado, ciertas disciplinas relacionadas con el campo de la educación física y, por otro, estudiar la didáctica de la acción motriz. Es probable que, en el caso de maestros que trabajan con jóvenes y adultos, no cause problema alguno el hecho de que, durante su formación, el maestro adquiera por un lado el dominio de la disciplina y por el otro el conocimiento de la didáctica que le corresponde. Esa es la experiencia más común en la formación de los profesores que laboran en la enseñanza media y en la superior. Para el educador que trabaja con niños y adolescentes la situación es distinta, porque sus alumnos están en un proceso de desarrollo de todas sus capacidades y tienen por primera vez contacto sistemático con objetos de conocimiento diversos que no han formado parte de sus experiencias cotidianas. Por eso el futuro maestro de educación física conocerá y tendrá presentes los procesos y modelos mentales, así como las respuestas afectivas de los niños y adolescentes cuando desarrollan su aprendizaje motor y la forma como le dan sentido a las actividades motrices que realizan. Esa es la base de lo que podría llamarse mentalidad didáctica: la capacidad de considerar de manera integrada la naturaleza de un tema y las estrategias, así como los recursos que son más convenientes para lograr que dicha práctica adquiera significado para los alumnos. Las razones que fundamentan esta propuesta son de dos órdenes: en primer lugar, para el educador en formación no es adecuado adquirir separadamente el dominio de una disciplina, organizada conforme a su lógica científico-formal y pasar después al problema de su adaptación para ser enseñada a niños y jóvenes. En efecto, para un maestro de educación física no será suficiente conocer con determinado nivel de competencia un campo disciplinario, los deportes o la fisiología, por ejemplo, sino que también deberá ser capaz de entender los procesos cognitivos y afectivos mediante los cuales los niños y los jóvenes adquieren los conceptos, capacidades y habilidades motrices típicos del campo de la educación física, procesos que cambian conforme la persona crece y madura. Por eso, además de ser capaz de reconocer que son distintas la lógica del campo científico y los mecanismos del aprendizaje básico de los niños y los adolescentes, el maestro deberá estar familiarizado con la secuencia que guardan entre sí los contenidos dentro de un nivel educativo y los que se plantean en otros niveles de la educación básica. Asimismo, puesto que los alumnos de preescolar, primaria y secundaria se forman en diversos campos de conocimiento, el maestro obtendrá un panorama del conjunto de contenidos que atiende la educación básica, los procesos formativos y los problemas que enfrentan los escolares al estudiarlos o ponerlos en acción. De esta manera podrá contribuir, desde la educación física, a generar un aprendizaje integrado y de calidad. El segundo orden de argumentos se refiere a las limitaciones de una didáctica general y abstracta, que se supone válida para todo tipo de contenidos, sean cognitivos, valorales o correspondientes a capacidades y destrezas motrices. Las experiencias muestran que una didáctica concebida de esa forma se convierte fácilmente en un conjunto de normas y criterios de excesiva generalidad, que no pueden aplicarse a los procesos de aprendizaje de naturaleza diferente que tienen lugar en cada campo de conocimiento y de desarrollo. Si bien existen criterios sobre la enseñanza que pueden tener una amplia aplicación, numerosas experiencias muestran que la naturaleza y las características de los contenidos educativos determinan en gran parte las estrategias que los individuos emplean para su aprendizaje. Así, por ejemplo, es evidente que no pueden aplicarse las mismas formas de enseñanza cuando el aprendizaje se refiere a la exploración motriz, al desarrollo de patrones de movimiento básicos, a la ejercitación de automatismos rígidos, a la formación e iniciación deportiva o a los distintos campos de la motricidad que tienen que ver con la expresión y la apreciación artísticas. Entonces, los recursos, las formas que adquiera la actividad docente y los criterios e instrumentos de evaluación, deben variar de acuerdo con la naturaleza de los contenidos de aprendizaje. En consecuencia, los programas de estudio tendrán como meta que al adquirir los conocimientos de las diferentes asignaturas, los estudiantes los asocien con las necesidades, los procesos y estilos de aprendizaje de sus futuros alumnos; con estrategias específicas de la actividad didáctica; con recursos para la enseñanza y con los propósitos y modalidades de evaluación que con mayor probabilidad se adapten al campo de aprendizaje que corresponda. Esta integración entre campo de conocimiento y didáctica tendrá naturalmente distintas formas de resolución en los niveles de preescolar, primaria o secundaria.
  4. La formación inicial de los profesores de educación física establecerá una relación estrecha y progresiva del aprendizaje que se adquirirá en la escuela normal con las condiciones reales de la práctica docente en cada nivel de la educación básica El futuro maestro de educación física se formará en las aulas de la escuela normal y en las de educación básica. En esa medida, la observación y la práctica docente en las escuelas de preescolar, primaria y secundaria (incluida la educación especial) serán actividades esenciales en su preparación y constituirán parte fundamental para lograr el referente pedagógico. El análisis de situaciones de enseñanza y aprendizaje en condiciones reales será una estrategia insustituible para acercar a los futuros profesores a la complejidad del trabajo con los grupos escolares; esta reflexión permanente permitirá, además, mejorar la práctica, aprender a resolver problemas relacionados con el dominio motriz, el desarrollo corporal y la salud de los escolares, hacer más eficaz la planeación docente, así como validar y dar fundamento lógico a las actividades motrices que se diseñen y apliquen. El proceso de observación y de práctica docente deberá desarrollarse desde el inicio de los estudios y adquirirá mayor intensidad y complejidad conforme se avance en la formación. Al principio, por ejemplo, será conveniente que, con la conducción de un maestro experimentado de la escuela normal, los alumnos exploren diferentes tipos de escuelas y los contextos sociales en que se insertan. Más adelante, la observación se deberá orientar tanto al salón de clases como a los espacios donde se desarrolle la sesión de educación física, para conocer a los niños y a los adolescentes, aprender a vincular la asignatura con el resto de las que se estudian en la escuela y observar las actividades orientadas hacia un propósito directo de enseñanza y otras prácticas habituales (pasar lista, organizar al grupo, los recreos, etcétera) que tienen una importante influencia educativa, aunque ésta no sea explícita. En una etapa posterior, los estudiantes participarán en la preparación y desarrollo de actividades motrices, primero de manera parcial y complementaria y, hacia la última parte de sus estudios, durante periodos de tiempo más largos. Esta fase deberá culminar en una práctica prolongada, en condiciones reales de trabajo y en la cual, con el apoyo de los maestros de la escuela normal y de profesores de educación física experimentados en el servicio, el estudiante se hará corresponsable de aplicar la educación física en diferentes grupos de un plantel en alguno de los niveles de educación básica. La observación y la práctica en las escuelas de educación básica tendrán como propósito que los estudiantes normalistas adquieran herramientas para el ejercicio profesional. Una parte importante del trabajo docente implica la toma de decisiones frente a situaciones imprevistas, la capacidad para resolver conflictos cotidianos y conducir adecuadamente un grupo escolar, así como las habilidades para comunicarse con los niños y jóvenes a través de recursos diversos. El acercamiento gradual de los estudiantes de la normal al ambiente escolar y a la complejidad del trabajo docente en la educación básica les permitirá adquirir paulatinamente la destreza y la confianza que sólo la práctica puede proporcionar y atenuará la sensación de desconcierto e impotencia que suelen afectar a los nuevos maestros cuando se incorporan al servicio. De este modo, los futuros profesores aprenderán a seleccionar y adaptar estrategias de enseñanza, formas de relación y estilos de trabajo congruentes con los propósitos de la educación básica. Es decir, la observación y la práctica no se realizarán con el fin de calificar y criticar lo que sucede en el aula ni de identificar un modelo de docencia que se deba imitar, sino de registrar información para analizar y explicar las formas de proceder de los maestros y para reconocer prácticas escolares adecuadas a las características de los grupos. Una preparación cuidadosa, tanto de las observaciones como de las prácticas y de su análisis consecuente, será indispensable para que estas actividades cumplan su función formativa; por lo que es indispensable tener claridad acerca de los propósitos y los procedimientos con los cuales se observará y practicará en las escuelas de educación básica. Asimismo, será necesario propiciar y orientar el análisis de los resultados de las estancias en la escuela, para poner en juego la capacidad reflexiva y los elementos formativos que los estudiantes hayan adquirido en el trabajo realizado en la escuela normal. El procesamiento individual y colectivo de la información generada durante las observaciones y las prácticas constituirá una actividad que se desarrollará a lo largo de los estudios de la licenciatura. La tarea de formar nuevos maestros implicará el esfuerzo conjunto de profesores de las escuelas normales y de educación básica; por esto, será importante definir y valorar, de manera explícita, el papel específico que ambos asumirán. Se espera que profesores de educación física de las escuelas de educación básica, como expertos, cumplan una función de tutoría durante las observaciones y prácticas educativas, guiando a los estudiantes en los procedimientos y toma de decisiones adecuadas para mejorar la calidad de la enseñanza y transmitiendo sus saberes y experiencia en el trabajo con grupos escolares, según cada modalidad o nivel educativo. Esta orientación contribuirá a articular los propósitos de la educación normal con los problemas y exigencias concretas de la educación básica, en beneficio de un mejor desempeño profesional. Se busca asegurar que los procesos de formación de nuevos profesores de educación física tomen en consideración las formas de trabajo, las propuestas pedagógicas, los recursos y materiales educativos que se usan en las escuelas de educación básica, así como las condiciones en las cuales laboran y los problemas que enfrentan los maestros.
  5. El aprendizaje de la teoría se vinculará con la comprensión de la realidad educativa y con la definición de las acciones pedagógicas El estudio de elementos centrales de las teorías pedagógicas, sociológicas, psicológicas y otras, tendrá un gran significado educativo, que sólo podrá cumplirse si los estudiantes comprenden realmente el sentido de una elaboración teórica y la utilizan para analizar la realidad, si pueden contrastar y valorar enfoques teóricos opuestos o divergentes y si estimula su capacidad para actuar creativamente como educadores físicos. Con este propósito, se deberá proponer una selección de cuestiones teóricas fundamentales en los programas de estudio y, en especial, prever las formas de vinculación entre las elaboraciones teóricas y el análisis y la comprensión de situaciones educativas reales, así como la selección de experiencias prácticas que requieren una explicación teórica, pues los cursos cuya pretensión es estudiar un campo teórico en sí mismo, bajo el supuesto de que los estudiantes serán espontáneamente capaces de aplicar sus componentes en la realidad, tienen muy limitada utilidad formativa. La idea convencional de un curso teórico consiste en presentar y definir las categorías básicas de un campo disciplinario, formular un marco teórico, hacer un recorrido histórico de su desenvolvimiento y describir las posturas que en épocas más o menos recientes predominan en una disciplina destacando sus diferencias. El carácter exhaustivo de estos cursos hace inevitable una gran superficialidad y con frecuencia presentan una simplificación de la complejidad conceptual, histórica y doctrinaria de una disciplina. Rara vez el estudiante puede tener la experiencia intelectual del conocimiento directo de un pensador o una corriente, contextualizar un producto intelectual en su época, analizar la vigencia de las ideas en las prácticas educativas actuales o aplicar un enfoque teórico a la realidad que el autor pretende explicar. El resultado de aprendizaje es, con mucha frecuencia, la adquisición de un lenguaje abigarrado, un registro memorístico de nombres, títulos de obras y definiciones simplificadas, que normalmente termina en un rápido olvido. Como alternativa, se proponen programas mucho más acotados en su alcance temático, que no pretenden revisar un campo teórico en un solo intento, sino que, mediante una selección cuidadosa de temas fundamentales, ofrezcan al alumno una experiencia intelectual genuina, una ocasión para la reflexión personal y oportunidades de contrastar la teoría con sus experiencias y de generar, a partir de estas últimas, preguntas que le conduzcan a una exploración teórica fundada en un interés propio.
  6. El ejercicio de las habilidades intelectuales específicas que requiere la práctica de la profesión docente en educación física deberá formar parte del trabajo en cada una de las asignaturas En congruencia con el perfil de egreso que se espera lograr durante la formación inicial, será necesario que la lectura, la escritura y la expresión oral, así como las capacidades para seleccionar, analizar y utilizar información y generar ideas propias, sean objeto de atención especial en todas las asignaturas, pues constituyen la condición necesaria para formarse juicios y criterios con fundamento y continuar aprendiendo con autonomía. Es necesario, entonces, que entre maestros y alumnos normalistas existan formas de enseñanza y de relación que estimulen la formulación de las ideas, la curiosidad, la creatividad, el juicio crítico y el rigor intelectual; la participación de los estudiantes; el ejercicio de actividades de descripción, narración, explicación y argumentación; la práctica de la lectura, por placer, comprensiva y analítica; la redacción y la discusión; la corrección y la autocorrección de los textos producidos por los alumnos; y el trabajo en equipo. Se parte del supuesto de que este tipo de habilidades no se aprenden en cursos específicos ni al margen de los contenidos de estudio. Se deberá aprender a analizar, desde varios enfoques, cualquier contenido durante una sesión de educación física, considerando la práctica variable en que se aplican distintas posibilidades o alternativas corporales para lograr un propósito. Al analizar información, distinguir tesis y argumentos, resolver problemas intelectuales o prácticos, los estudiantes deberán apreciar que esa actividad tiene sentido y no se convierta en una tarea que sólo es útil para cumplir un requisito académico-administrativo. En la práctica escolar debe evitarse privilegiar una determinada tendencia de la educación física. En el desarrollo de los cursos, además de la clase en el aula y de la realización de la actividad física y la práctica deportiva pedagógica, se deberá recurrir con frecuencia a otro tipo de experiencias de aprendizaje: trabajo en biblioteca, consultoría, observación y análisis de videocintas, multimedia y consulta de internet, observación y análisis de la vida escolar. Con el fin de ayudar a la superación de deficiencias en la formación previa de los estudiantes, en el plan de estudios se incluye un espacio curricular con actividades introductorias referentes a técnicas para el estudio y el manejo de información.
  7. Fomentar los intereses, los hábitos, las habilidades y actitudes que propician la investigación científica Una de las finalidades que deberán cumplir las diversas actividades formativas en la escuela normal será fomentar el interés y la curiosidad científica de los estudiantes, introducirlos en distintas nociones y prácticas que caracterizan al pensamiento científico, lograr que sean usuarios analíticos y críticos de los productos de la investigación y habituarlos a que en sus estudios, durante su trabajo y su formación continua, apliquen los criterios e instrumentos de la indagación científica. Como muestran los estudios sobre la formación de los buenos científicos, la sensibilidad y la capacidad para investigar son resultado de múltiples experiencias y de la combinación de recursos heterogéneos. Un primer factor, que suele tener una influencia decisiva, es mostrar que el camino de la ciencia es accesible y que ella está relacionada con el mundo real e inmediato de la naturaleza y la sociedad. Debe evitarse que la imagen de la ciencia que reciban los alumnos sea la de algo abstracto y complicado, impresión que se genera cuando al inicio de la formación se utilizan textos y problematizaciones teóricas, que sólo tienen sentido para quienes ya han practicado la investigación. De ahí la importancia de alentar la observación orientada por preguntas precisas y bien formuladas; la capacidad de buscar, contrastar y validar información pertinente a un tema; la habilidad para registrar y describir experiencias y para idear situaciones sencillas con propósitos experimentales, así como para elaborar explicaciones de procesos sociales y educativos que puedan ser confrontadas con la realidad. Es esencial que los estudiantes sepan que hay criterios y normas del proceder científico universalmente válidos, pero igualmente que comprendan que no hay un método científico único, formado por etapas indispensables y con una secuencia invariable. Será muy positivo que los estudiantes asuman que la creatividad metodológica es parte esencial del avance científico. Finalmente, en las actividades académicas se buscarán oportunidades para que los estudiantes perciban que la actividad científica, como todo esfuerzo de racionalización, tiene un fuerte componente ético, definido por la honestidad intelectual y el aprecio por la verdad, el respeto por los hechos y por la argumentación coherente y rigurosa, así como por el rechazo de las afirmaciones no fundamentadas y de la distorsión consciente de la realidad.
  8. La formación inicial preparará a los estudiantes normalistas para reconocer, aceptar y atender las diferencias individuales de sus alumnos y para actuar a favor de la equidad educativa En todas las actividades de formación de los futuros profesores de educación física se insistirá en el principio de que, en su labor profesional, se relacionan con niños o adolescentes que tienen orígenes sociales y culturales distintos y formas de vida profundamente diferenciadas. Los alumnos normalistas adquirirán una perspectiva profesional a partir de la cual asumirán que, si bien el conocimiento científico sobre el desarrollo infantil y de la adolescencia permite identificar rasgos comunes y procesos característicos de gran generalidad, cada niño o adolescente crece y adquiere identidad como individuo único en relación con su medio familiar y social. En este sentido la práctica de la actividad motriz en todas sus manifestaciones durante la infancia y la adolescencia también será diferenciada, por lo que el futuro maestro deberá realizar un esfuerzo continuo para conocer a cada alumno y, sobre esa base, aplicar actividades que estimulen el desarrollo de las potencialidades individuales. Al mencionar lo anterior se pretende que, en el manejo de contenidos de las distintas asignaturas del plan de estudios, se abandone la vieja dicotomía cuerpo-mente, tendencia que durante mucho tiempo ha orientado la práctica de la educación física y provocado un trabajo dedicado predominantemente al rendimiento físico y a la medición de las capacidades corporales. En general, los alumnos normalistas advertirán que ciertos ambientes familiares, culturales y sociales preparan a los niños y a los adolescentes para desenvolverse con mayor facilidad en el medio escolar, mientras en otros casos hay una menor correspondencia entre las experiencias de los alumnos y las demandas planteadas por las actividades de la escuela. Estas variaciones no implican diferencias en las capacidades que los educandos pueden desarrollar, pero exigen del maestro una sensibilidad especial para estimular el aprendizaje de aquellos que, por razones diversas, se encuentran en condiciones más vulnerables y de mayor riesgo de fracaso escolar. En este sentido el futuro maestro de educación física deberá asumir que el campo de conocimiento que trabajará puede contribuir ampliamente al logro de la equidad educativa.
  9. La expresión artística y las actividades deportivas constituyen aspectos importantes de la formación de los futuros maestros En la formación integral del maestro será indispensable el desarrollo de las capacidades de expresión y apreciación artísticas, así como la adquisición de hábitos y aficiones relativas al deporte. Este componente formativo tendrá dos significados distintos, aunque estrechamente relacionados: apoyará el bienestar y el desarrollo equilibrado de los estudiantes normalistas; y los orientará y capacitará para integrar esas actividades, oportuna y adecuadamente, en la educación de los niños y de los adolescentes. Para el fomento de las capacidades mencionadas, será conveniente que en la organización de los estudios se disponga de tiempos programados que ofrezcan elementos comunes de formación y actividad a los estudiantes, así como de tiempos adicionales que puedan ocuparse de manera flexible y sin programación rígida. La experiencia de las escuelas normales en la organización de clubes y grupos estables para actividades artísticas y deportivas es una tradición que debe conservarse, pues profundiza y enriquece el aprendizaje que los estudiantes obtienen en los espacios formalizados en el mapa curricular. Los planteles podrán ampliar las oportunidades de formación artística y deportiva, si establecen convenios con otras instituciones y dan reconocimiento a las actividades que en ellas realicen los estudiantes.
  10. . Las escuelas normales ofrecerán oportunidades y recursos para la formación complementaria de los estudiantes Existen numerosas actividades educativas que pueden enriquecer y profundizar diversos aspectos de la formación de los estudiantes y que no formarán parte del plan de estudios. Al no incluir como asignaturas formales cuestiones como el aprendizaje de lenguas extranjeras o indígenas, la computación y otras tecnologías informáticas, se trata de evitar, por un lado, que el mapa curricular se recargue con un número excesivo de componentes y, por otro, que se imponga una programación rígida y uniforme de actividades que deben adaptarse a las preferencias y a las diferencias en el grado de avance previo, interés y disponibilidad de tiempo de los estudiantes. De acuerdo con este criterio, será muy conveniente que las autoridades de las escuelas normales, en coordinación con la autoridad educativa estatal, desarrollen un programa de actividades de formación complementaria que se ofrezca a los estudiantes fuera del horario de trabajo académico programado y con la mayor flexibilidad en cuanto a requisitos de administración escolar. De acuerdo con la naturaleza de esos programas, la SEP participará en el financiamiento de las instalaciones y el equipo especializado que sean necesarios. Entre los campos de formación complementaria de mayor importancia se sugieren:
    1. Aprendizaje de una lengua extranjera, procurando asegurar como mínimo la comprensión de lectura.
    2. Aprendizaje o consolidación del dominio de una lengua indígena, particularmente en las entidades con mayor proporción de hablantes de algunas de ellas.
    3. Uso de las computadoras personales y de las redes de acceso a información como medio para el estudio y la consulta.
    Será muy útil que las escuelas normales amplíen las opciones de formación complementaria y agilicen su operación, mediante acuerdos con otras instituciones de educación superior y organismos especializados en la prestación de servicios educativos de interés.
  11. Los estudiantes y maestros deberán disponer de medios tecnológicos, para utilizarlos como recursos de enseñanza y aprendizaje y para apoyar su formación permanente El maestro formado en el nuevo plan de estudios realizará su labor en un ambiente donde se ha ido generalizando el empleo de recursos técnicos y medios de información en el aula, como el video, la computadora y las redes de comunicación y acceso a bancos de información. Estas herramientas serán más accesibles en el futuro y constituirán una importante fuente de información para los alumnos. Sin embargo, y sin pretender restarles importancia, estos recursos de carácter tecnológico no disminuirán la prioridad que tiene la relación personal del maestro con sus alumnos. La mayor disponibilidad de estos medios reafirma la necesidad de la formación fundamental del maestro, para que los utilice con juicio y productividad a fin de desarrollar en sus alumnos la capacidad de aprovecharlos de manera inteligente y selectiva. El aprovechamiento de los medios audiovisuales y de los recursos gráficos permitirá comprender mejor el sentido de la acción motriz o diseñar secuencias de actividades para aplicar en la educación básica; el uso del lenguaje gráfico constituirá un recurso eficaz que comunicará de forma particular lo que se pretende lograr con la educación física. Para ello, mediante diversas acciones, los estudiantes conocerán la naturaleza y los alcances de estos medios educativos y los efectos que tienen en el aprendizaje y valorarán su utilidad y las formas más apropiadas para emplearlos. Así, se pretende que el futuro maestro sea un buen usuario de estos medios, los incorpore como apoyos a la labor docente y como herramientas para su perfeccionamiento profesional.
  12. En cada institución serán fortalecidas las formas colectivas de trabajo docente y la planeación académica La formación de los futuros maestros, en los términos planteados en el perfil de egreso, exigirá que las experiencias de aprendizaje que los estudiantes logren en distintas asignaturas y actividades se integren entre sí, construyendo una estructura cultural y de saberes profesionales internamente coherente. Esta observación, que pudiese parecer innecesaria, es pertinente porque es común que los estudiantes del nivel educativo superior no logren ese tipo de formación articulada y, por el contrario, obtengan aprendizajes aislados, cuyos contenidos no se vinculan y refuerzan, debido al empleo de métodos de trabajo y criterios educativos antagónicos entre sí. Una de las condiciones que más favorecerá la formación coherente de los estudiantes es el mejoramiento de los mecanismos de intercambio de información y coordinación entre los maestros y el fortalecimiento de las formas de trabajo concertadas, que den origen a verdaderos colectivos docentes. Tanto en las formas como en las orientaciones con que se trabaje en la licenciatura, será necesario articular las actividades de los profesores de las escuelas normales, de tal manera que los estudiantes atiendan exigencias semejantes y no contradictorias, que los cursos que integran una misma línea de formación tomen en cuenta efectivamente los contenidos antecedentes y subsecuentes y que puedan aprovecharse los temas, problemas de discusión y conclusiones obtenidas en otras asignaturas que se cursen en el mismo periodo semestral. Es decir, se trata de lograr una adecuada articulación, horizontal y vertical, entre las distintas asignaturas y actividades que componen el plan de estudios. Para lograr esta articulación, será necesario revitalizar el funcionamiento de las academias, que deberán conformarse o reestructurarse atendiendo a las áreas de contenidos afines. Asimismo, convendrá institucionalizar las reuniones de los profesores que atiendan asignaturas de un mismo semestre; el objetivo de estas reuniones será identificar las relaciones entre los contenidos de las distintas asignaturas, el avance académico de los alumnos, así como revisar e intercambiar materiales de estudio. Este tipo de actividades darán contenido y sentido al trabajo colegiado, y serán uno de los medios más eficaces para apoyar la superación profesional de los maestros de las escuelas normales.